Nuevo universo, pero mismos problemas. Así es como podemos catalogar la situación del DCU después de que Supergirl apunte a convertirse en un gran fracaso en taquilla. El filme ha arrancado con una recaudación de estreno muy pobre y, lo que es peor, no ha gustado demasiado a la crítica ni al público; algo realmente preocupante al tratarse apenas de la segunda película de la franquicia.
El DCEU acabó su existencia con el estreno de Aquaman: El reino perdido, una película que, si bien tampoco fue recibida con entusiasmo por parte de los críticos, logró recaudar 440 millones de dólares en todo el mundo. Con la segunda entrega del personaje interpretado por Jason Momoa se cerró una etapa por momentos tortuosa para Warner Bros. y se abrió una puerta a la esperanza hacia el nuevo universo comandado por James Gunn y Peter Safran.
Y lo cierto es que el DCU firmó un arranque con nota alta gracias a Superman, dirigida por el propio Gunn. La nueva versión del Hombre de Acero, protagonizada por David Corenswet, convenció a la crítica y recaudó 618,7 millones de dólares en taquilla.
En teoría, Superman —película que introdujo a Milly Alcock como Kara Zor-El— tendría que haber creado la necesidad en los espectadores de ver Supergirl, pero no ha sido así. La segunda producción cinematográfica del DCU se la ha pegado con un estreno de apenas 68 millones de dólares, tratándose de un proyecto con un presupuesto de 170 millones de dólares al que hay que sumar otros 120 millones en marketing y promoción, según datos de Variety.
Los motivos detrás del fracaso de Supergirl en taquilla

El análisis de los fríos datos económicos nos lleva a la gran pregunta: ¿qué ha fallado con la película dirigida por Craig Gillespie? El principal obstáculo al que se enfrenta la producción no es solo la acogida de la prensa, sino un boca a boca destructivo entre los propios fans. Mientras que Superman logró generar un consenso positivo inmediato, la aventura en solitario de Kara Zor-El ha polarizado a la audiencia desde su primer pase, lastrando por completo su capacidad de tracción en las salas durante el fin de semana.
A estas alturas está claro que la fatiga del cine de superhéroes existe, pero resulta igual de evidente que Supergirl adolece de un guion cuestionable —con críticos que hablan abiertamente de desastre—. Parece mentira que la película sea una adaptación del aclamado cómic Supergirl: Woman of Tomorrow de Tom King y Bilquis Evely, ya que por el camino se ha perdido toda el alma de la obra original para ofrecer un filme muy inferior al que podría haber sido.
Resulta extraño que James Gunn haya insistido en repetidas ocasiones en que ningún proyecto del DCU recibiría luz verde a menos que el guion estuviese completamente terminado y fuese de calidad. Sin embargo, en el caso de Supergirl, flaquea es lo último, siendo este el principal factor que ha enterrado las posibilidades de éxito del largometraje. A fin de cuentas, la sonada polémica en torno al uso de la versión acústica de “The Middle” de Jimmy Eat World en los compases finales no es más que el síntoma de un mal endémico mucho mayor.
El mal de los personajes menos conocidos y una introducción mejorable
Vamos a ser honestos: el cameo de Milly Alcock como Kara al final de Superman para introducir al personaje en el DCU fue, cuanto menos, raro. Eso de presentarse borracha en la Fortaleza de la Soledad a buen seguro le hizo perder puntos a un año vista del estreno, complicando enormemente que los espectadores se tomasen en serio su futura película en solitario.
Sin salirnos de DC, vaya diferencia con la introducción de Gal Gadot como Wonder Woman en Batman v Superman: El amanecer de la justicia. En aquella ocasión, la heroína originaria de Temiscira se unía a Superman y Batman en la apoteósica batalla contra Doomsday, mientras de fondo sonaban los acordes de la magnífica composición de Hans Zimmer para el personaje.
Si ya de por sí existe una dificultad evidente para lograr que los personajes menos conocidos tanto de DC como de Marvel triunfen en taquilla, Warner se ha tirado piedras sobre su propio tejado al ofrecer una película tan floja como Supergirl. El resultado de combinar ambas flaquezas no podía ser otro que el cóctel perfecto para el fracaso.
Ya no estamos en esa época, no tan lejana, en la que la mayoría de películas de superhéroes funcionaban como un tiro, independientemente de si contaban con una historia más o menos redonda. Eso se acabó. Ahora, los espectadores solo acuden al cine si la cinta va a merecer inequívocamente su tiempo y el dinero de la entrada; un listón que, desde luego, no ha logrado superar Supergirl.
Serio aviso para el futuro del DCU

El fracaso de Supergirl en taquilla ha hecho que Peter Safran se pronuncie al respecto en una entrevista con The New York Times. El copresidente y codirector ejecutivo de DC Studios no ha querido maquillar la realidad y ha reconocido abiertamente que el filme no ha cumplido con lo esperado, aunque afirma que los planes maestros no van a cambiar:
«Si bien Supergirl no cumplió con nuestras expectativas de taquilla, es solo un componente de una estrategia más amplia y a largo plazo en DC Studios en la que seguimos confiando».
Es lógico que un solo borrón no eche por tierra la hoja de ruta, pero resulta evidente que van a tener que obrar con pies de plomo a partir de ahora. Este primer tropiezo es una señal inequívoca de que el rumbo elegido flaquea. Con la secuela de Superman programada para 2027 y el esperado proyecto de Batman: The Brave and the Bold en el horizonte, el estudio no puede permitirse más errores de este calibre si no quiere perder de forma definitiva la confianza de un público que ya teme que se repita la fatídica tónica del viejo DCEU.
