Más que un triunfo, parece una condena. Así se puede catalogar la situación de Rhaenyra (Emma D’Arcy) tras acceder al Trono de Hierro en el capítulo anterior y encontrarse con un panorama inesperado en la Fortaleza Roja. Entre ruina, mentiras y decisiones difíciles navegamos hasta el final del episodio 3 de la temporada 3 de La Casa del Dragón, un tramo donde la reina se percata de que el sangriento conflicto está lejos de acabar.

Rhaenyra triunfante” es el título del episodio 3×03 de La Casa del Dragón, pero más que reflejar la realidad, suena dolorosamente irónico. La hija de Viserys está muy lejos de sentirse como una auténtica vencedora.

¡Atención! A continuación, spoilers del episodio 3 temporada 3 de La Casa del Dragón

Una reina al límite: Rhaenyra se ve sobrepasada en el episodio 3×03 de ‘La Casa del Dragón’

Después de tantas penurias y desgracias para ver a Rhaenyra finalmente en el trono, la gran pregunta que nos queda a lo largo y al final del episodio 3 de La Casa del Dragón es inevitable: ¿ha merecido realmente la pena?

Más allá de los primeros compases del episodio en los que Daemon (Matt Smith) le exige la rendición a Ormund Hightower (James Norton) —aunque este no cede en absoluto, como se ve al final—, la trama se vuelca de lleno en Rhaenyra. Es casi una hora en la que se exploran sus primeros días en el trono, un proceso en el que la reina se da cuenta de inmediato de que gobernar es, en realidad, más una tortura que un placer.

Emma D'Arcy como Rhaenyra en el episodio 3x03 de La Casa del Dragón
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Los problemas en Desembarco del Rey y la Fortaleza Roja se acumulan a un ritmo alarmante. La corona carece por completo de recursos porque el tesoro real ha desaparecido sin que nadie, ni siquiera Alicent (Olivia Cooke), sepa qué ha pasado con él. Además, el castillo se encuentra infestado de ratas después de que Aegon mandase colgar a todos los cazaratas en la temporada anterior, mientras el pueblo llano pasa hambre a causa del bloqueo naval que la propia Rhaenyra provocó y del acaparamiento de los altos señores. Para remate, La Triarquía, ahora sin líder tras la muerte de Sharako Lohar (Abigail Thorn), está saqueando aldeas por todo el reino, y tanto Aemond (Ewan Mitchell) como Aegon (Tom Glynn-Carney) siguen libres.

¿Por qué Rhaenyra se niega a reconocer a Alyn y Addam como Velaryon?

Por si fuera poco todo lo que la reina tiene sobre la mesa, ahora le surge un frente político inesperado. Un tenso conflicto estalla con Corlys Velaryon (Steve Toussaint) cuando este le solicita formalmente que reconozca a sus hijos bastardos, Alyn (Abubakar Salim) y Addam (Clinton Liberty), como miembros oficiales de su casa. Tras pasar años distanciado de ellos, la Serpiente Marina ve en esta legitimación su último gran legado y la única forma de asegurar que su apellido no se extinga. Sin embargo, Rhaenyra se niega en rotundo, desatando una crisis con el aliado que más ha sacrificado por su causa.

¿Cuáles son los motivos de esta tajante negativa? El primero es puramente estratégico. Rhaenyra acaba de ocupar el trono y considera que legitimar a dos bastardos en este momento mandaría un mensaje de inestabilidad, debilitando las leyes de sucesión tradicionales que ella misma necesita que se respeten para afianzar su cuestionado reinado.

Motivo por el que Rhaenyra se niega a reconocer a Alyn y Addam como Velaryon
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El segundo motivo, y el más peligroso de todos, toca una fibra extremadamente sensible: el rumor de la bastardía de sus propios hijos. Rhaenyra sabe que reconocer oficialmente la sangre de Alyn y Addam reavivaría de inmediato el eterno debate sobre si Jacaerys, Lucerys y Joffrey eran en realidad hijos de Harwin Strong, una verdad a voces que tanto Corlys como Laenor protegieron en el pasado manteniendo la farsa públicamente.

A esto se suma la pura desconfianza. La monarca considera una temeridad otorgar derechos sucesorios a dos desconocidos, una decisión que pondría en jaque el futuro de Joffrey —el único hijo vivo en teoría con sangre Velaryon— y los derechos legítimos de Baela y Rhaena.

¿Corlys como enemigo?

La firme negativa de la reina provoca que Corlys pierda los papeles en público en un estallido de frustración sin precedentes. Desesperado y herido, el señor de las mareas llega a cruzar una línea roja intolerable al referirse de forma indirecta a los primeros hijos de Rhaenyra como bastardos, rompiendo el mayor tema tabú de la corte y resquebrajando la alianza que sostiene al Consejo Negro.

Final explicado del episodio 3 temporada 3 de ‘La Casa del Dragón’

Final explicado del episodio 3 temporada 3 de La Casa del Dragón
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Más allá de los problemas derivados de dirigir un reino en ruinas, Rhaenyra descubre que los Verdes no han cejado en su empeño de recuperar el Trono de Hierro. Con Aegon fuera de juego y Aemond recuperándose tras ser gravemente herido en el segundo episodio, el principal enemigo que ahora emerge es Ormund Hightower. Su rendición y sumisión ante Daemon no ha sido más que una burda treta política.

La maquiavélica jugada del primo de Alicent se confirma cuando le entrega a Daemon a un joven que no es Daeron Targaryen, sino un impostor de baja cuna al que le ha decolorado el cabello para hacerlo pasar por el príncipe hijo de la reina viuda.

Al enterarse del engaño, Rhaenyra entra en cólera al comprender que su posición en el trono pende de un hilo. Este demoledor revés promete empujar a la reina todavía más hacia la espiral de oscuridad en la que ha comenzado a sumirse a lo largo de todo el episodio 3×03 de La Casa del Dragón. Un descenso a los infiernos coronado magistralmente por la banda sonora de Ramin Djawadi, cuya música añade una tensión asfixiante más propia de una producción de terror que de una fantasía épica.