Patrick Hughes, director de Máquina de guerra, ha revelado recientemente cómo se hizo la película de acción y ciencia ficción. Y lo cierto es que es impresionante saber que muchas de las cosas que se ven en ella no precisaron de efectos especiales.
Máquina de guerra ha conquistado Netflix, convirtiéndose en el último fenómeno de la plataforma de streaming. Con tintes de Predator, el filme ha logrado convencer a la crítica con su premisa y puesta en escena, tal y como demuestra el 70% de opiniones positivas en Rotten Tomatoes.
Más allá de su interesante historia, la cual puede continuar en una secuela de Máquina de guerra, el largometraje cuenta con un alto valor de producción. El aspecto de los mortíferos alienígenas mecánicos es de lo más convincente, conseguido este a través de efectos especiales prácticos y digitales. Sin embargo, el uso de pantalla verde en la película se redujo todo lo que se pudo.
Hace unos días, el codirector de Proyecto Salvación, Chris Miller, reveló que para la nueva película de Ryan Gosling se construyeron muchos sets. En un mundo del cine donde cada vez es más habitual tirar de tecnología, son bastantes los que siguen prefiriendo reducir su utilización a lo estrictamente necesario.
¿Cómo se hizo Máquina de guerra?

Durante una entrevista con GamesRadar+, Hughes ha hablado de la producción de la película y cómo consiguieron que fuese realista.
«Para mí, era fundamental», afirma Hughes. «Y eso fue parte del impulso. Obviamente, tenemos un componente de efectos visuales, pero todo lo demás era 100 % real, lo que significaba que se trataba de locaciones reales en la naturaleza, con actores reales haciendo acrobacias reales, y luego, al poder combinar eso, teníamos muchos gags en el set donde derribábamos árboles frente a la cámara, máquinas de polvo, grava, rocas y demás, para interactuar».
Breves spoilers sobre Máquina de guerra a partir de aquí
Si has visto la película, sabrás que al final de la misma el personaje de Ritchson consigue derrotar al alienígena en una cantera. Pues bien, Hughes revela que las explosiones que ocurren en ese lugar son reales, detonando bombas para ello.
“Incluso las explosiones eran reales. Detonamos una bomba en la cantera, que tenía 167 metros de altura. Se formó una nube en forma de hongo. Tuvimos tres de ellas. Básicamente, porque, al fin y al cabo, es una gran película de acción y ciencia ficción, pero también es fundamentalmente una película de supervivencia, y eso, para mí, era muy importante que saliéramos al desierto”.
«Requiere rodar películas como rodamos Máquina de Guerra, es decir, todo en cámara y en exteriores, en locaciones reales», apostilló Hughes.
Ahora que ya sabes cómo se hizo Máquina de guerra, la próxima vez que la veas dirás: «Esto fue real y eso también». Es algo así como con Tom Cruise en Misión Imposible, donde se sabe que se subió él mismo a los aviones en Sentencia Final y se sumergió en el agua para las secuencias del submarino.
