Mientras el futuro de la saga Bourne se sigue configurando con la posible vuelta de Matt Damon, la película que se quedó sin secuela fue El Legado de Bourne. La cuarta entrega de la franquicia cinematográfica basada en la obra literaria de Robert Ludlum tuvo como director a Tony Gilroy, recientemente muy aclamado por su labor como creador de la serie Andor de Star Wars. Un largometraje spin-off en el que Jeremy Renner interpretó a Aaron Cross en una historia que se ambienta paralela a los acontecimientos de El Últimatum de Bourne.
Gilroy, quien escribió el guion de las tres primeras películas de Damon, volvió a repetir en este apartado en el Legado de Bourne, pero además en esta ocasión actuó también como director, haciendo un fantástico trabajo. El largometraje cuenta con una escenas de acción impresionantes e incluso una persecución que bien puede estar entre las mejores del cine.
El Legado de Bourne expande la historia de la trilogía de Jason Bourne, revelando que la CIA puso en marcha otros programas similares al de Treadstone. Uno de ellos es Outcome, cuyos agentes son mejorados genéticamente tanto física como mentalmente, siendo Aaron uno de ellos. Sin embargo, cuando Bourne y Pamela Landy exponen lo de Treadstone y el programa sucesor, Blackbriar, en la Agencia se ponen muy nerviosos por si también sale a la luz lo de Outcome. Es entonces cuando el director de la CIA decide eliminar toda prueba, incluyendo tanto a agentes como médicos y científicos que estuviesen involucrados.
El Legado de Bourne estaba concebida para tener secuela

Aaron es el único de los activos que consigue escapar con vida y es cuando comienza a recabar información sobre lo que está ocurriendo. Como los agentes de Outcome eran dependientes de pastillas para mantener sus habilidades mejoradas, Aaron necesita más para no sufrir un deterioro cognitivo.
Sin opciones, Aaron acude a la doctora Marta Shearing (Rachel Weisz), a quien también pretenden eliminar de la ecuación tras escapar con vida del ataque de su colega en el laboratorio. Después de salvarla, Aaron le pide a Marta si le puede eliminar las pastillas, algo a lo que esta responde afirmativamente, pero para ello necesita inocularle un virus que se guarda en un laboratorio en Manila.
Una vez allí, consiguen que Aaron deje de necesitar las pastillas del programa, aunque ambos se enfrentan a los intentos de la CIA de acabar con ellos, llegando a enviar incluso a un agente de otro programa, este con nombre en clave LARX.
El Legado de Bourne es un largometraje que una vez visto da la sensación que la intención es que tuviese secuela. Sabiendo que tanto Aaron como Marta siguen con vida, es imposible que la CIA deje de perseguirlos, y eso que Aaron les advierte de que no lo tolerará. Esta es una fórmula que ya se empleó en las tres primeras películas de Damon, donde en cada una de ellas se iba escalando el conflicto y el sentimiento de venganza de Jason va siendo cada vez mayor.
No tuvo un éxito tan claro como para haber un continuación
La recaudación en taquilla de El Legado de Bourne fue de 280 millones de dólares, posicionándose como la cuarta más taquillera de la saga por encima de El Caso Bourne. El principal inconveniente es que su presupuesto subió hasta los 125 millones de dólares, por lo que, según las reglas de la industria de que una producción debe recaudar al menos 2,5 veces su presupuesto, se quedó algo corta
A pesar de esto, las ventas en formato doméstico le reportaron a Universal 56 millones de dólares más, por lo que no está tan claro que no fuese una película rentable.
No obstante, Universal no dio luz verde a una secuela y si hizo una cuarta parte de la historia de Bourne con Damon estrenada en 2016. En términos económicos no se equivocaron, pues Jason Bourne recaudó 416 millones de dólares sobre un presupuesto de 120 millones de dólares, pero El Legado de Bourne se quedó sin secuela. Y no es precisamente porque no se hablase de ello, llegando a estar incluso sobre la mesa la posibilidad de hacer una película en la que Bourne y Cross coincidiesen.
Ahora que se está hablando de Bourne 6, un crossover entre los personajes de Damon y Renner a buen seguro sería generaría interés en la futura entrega que prepara Universal. Hacerlo permitiría que Bourne y Cross expusiesen todos y cada uno de los programas de la CIA, poniendo fin al arco argumental de ambos, aunque posteriormente se hiciesen más películas dada la reciente renovación de los derechos por parte del estudio.
