Rian Johnson ha vuelto a dar en el clavo con Puñales por la espalda: De entre los muertos, presentando el caso más retorcido de Benoit Blanc hasta la fecha. La tercera entrega de la saga de misterio es en su final un festival de giros de guion. Todo ello conduce a que el malo de Puñales por la espalda 3 sea el menos pensado de todos los posibles.
ATENCIÓN, SPOILERS: Este artículo contiene detalles de Puñales por la espalda: De entre los muertos
“El asesinato imposible”, así llega a calificar Blanc la muerte de Monseñor Jefferson Wicks (Josh Brolin). Y durante gran parte del metraje de Puñales por la espalda 3, lo parece, aunque al final de todo hay un varios culpables y un malo que destaca por encima de ellos.
Como en toda historia de crimen y misterio, el asesino o asesina es el menos pensado, siendo así en Puñales por la espalda 3. Martha (Glen Close) es la idearia del crimen de Wicks, pese a que durante toda la película se vende que es fiel a él. Rian Johnson sabe jugar muy bien al despiste con este personaje, pero en realidad es un lobo con piel de cordero. Ojo, que las motivaciones del crimen por parte de Martha son hasta cierto punto entendibles, pues Wicks es alguien despreciable que se aprovecha de los demás.
Los motivos de Martha para acabar con Wicks

Es cierto que durante muchos años, Martha vivió casi para servir a Wicks, como anteriormente lo hizo con el padre de este cuando por aquel entonces era solo una niña. El caso es que al descubrir que Wicks es el progenitor de Cy (Daryl McCormack), una bombilla se le enciende. Antes de que eso sucediese, un día Martha se confesó sobre el secreto que guardaba desde hace años, en referencia a la fortuna de Prentice Wicks, pero lamentablemente lo hace con el cura equivocado.
Martha sabía desde siempre que toda el dinero de Prentice fue a parar a un diamante, que este ingirió antes de morir. Todo para que su hija no se llevase ni un centavo de lo que tenía, pues a su juicio era alguien que no merecía nada. Cuando Martha se confiese con quien cree que es Jud (Josh O’Connor), pero en realidad es Wicks, este se entera de dónde está el diamante y planea abrir la cripta para robarlo.
Ante la certeza de que con sus actos Wicks destruirá la iglesia y todo lo que se había construido, Martha urde un plan para matar a Wicks. Para ello, convence a Nat (Jeremy Renner) y Samson (Thomas Haden Church), involucrándose ambos en el crimen.
Hay varios culpables
Sabiendo que durante todas las misas que oficia Wicks, este se mete durante unos instantes en el cuartito para beber alcohol, en la petaca ponen un tranquilizante. De esta manera, Wicks cae redondo al suelo y es cuando Jod acude a ver qué pasa. En ese momento, Wicks todavía no está muerto, sino que eso sucede después cuando Nat le clava el cuchillo por la espalda, haciendo honor al título de la saga. Por su parte, Samson es quien construye el ataúd y posteriormente sustituye a Wicks dentro de él, para así, una vez dentro de la cripta, abrir el ataúd de Prentice y coger el diamante para ponerlo a buen recaudo.
Nat es el verdadero malo de Puñales por la espalda 3

Intentándolo vender de milagro y haciendo creer que Wicks había resucitado, Martha, Samson y Nat intentan despistar. Sin embargo, la codicia de este último hace que todo el plan se venga abajo, pues cuando ve que a su alcance tiene una fortuna y con ello la posibilidad de recuperar a su esposa, mata a sangre fría a Samson.
Después de eso, Martha tiene la convicción de que Nat ha asesinado a Samson, así que va a su casa para corroborarlo. Allí, el médico tiene el cuerpo de Wicks, listo para deshacerlo en ácido, pero Nat también planea matar a Martha envenenándola con una dosis letal de pentobarbital en el café. Lo único es que Martha se percata de ello y cambia las tazas, por lo que Nat bebe de la que tiene el veneno. Luego, Martha intenta hacer ver que Wicks ha matado a Nat arrojándolo a la bañera con ácido.
Sin embargo, al final, la culpa de todo lo que ha hecho le pesa demasiado, así que decide confesarse ante Jod. Lo hace sabiendo que va a morir, pues ha ingerido el veneno por voluntad propia, así todos sus secretos se van con ella, incluido el paradero del diamante.
En realidad, Martha le confía la joya a Jod, pues Cy, el hijo legítimo de Wicks, puede reclamarla para sí en herencia. Como Cy también es alguien bastante indeseable, la mujer no quiere bajo ningún concepto que se haga con el diamante. Al final, el diamante acaba en la cruz que fabrica Jod para la iglesia, quedando ahí a salvo de las garras de Cy.

La conclusión es que Puñales por la espalda 3 tiene varios culpables, pero quien es el verdadero malo es Nat, pues así lo demuestran sus actos.
