Estas son el tipo de noticias que a uno nunca le gusta dar, pero el grandísimo Robert Redford ha muerto. El actor y director, un genio y leyenda absoluta del cine, nos ha dejado a los 89 años de edad, según ha confirmado su publicista Cindi Berger.

“Robert Redford falleció el 16 de septiembre de 2025 en su hogar de Sundance, en las montañas de Utah, el lugar que amaba, rodeado de sus seres queridos”, declaró Berger en un comunicado a Variety. “Lo extrañaremos muchísimo. La familia solicita privacidad”.

Para cualquier amante del cine que haya disfrutado del talento y el carisma de Redford a lo largo de los años con sus películas, es una noticia especialmente triste. Una de esas que te produce un nudo en el estómago y hace que se te salten las lágrimas. Una de esas que no esperábamos que llegase, pero desgraciadamente lo ha hecho.

Lo hecho por Redford en el mundo del arte no se puede describir con palabras; se puede intentar, pero no de lejos le hará justicia. Si ya conocías bien a Redford, posiblemente no te vaya a descubrir nada, pero si por edad te queda lejos, debes saber que es un grande entre los más grandes.

Una brillante carrera como actor

Pocos actores han tenido o tendrán la trayectoria profesional de Redford, siendo alguien que tuvo éxito en seis décadas distintas. Empezando por la de los 60, cuando empezó a forjar su estatus de leyenda del cine gracias a su participación en largometrajes, como La jauría humana (1966) y Dos hombres y un destino (1969), este último clásico donde los haya donde compartió pantalla por primera vez con Paul Newman.

En los 70 es cuando Redford se convirtió en el actor que todos querían debido a su elegancia y caballerosidad. Es difícil encontrar a alguien en la industria que en pocos años protagonizase filmes del calado de Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972), El candidato (1972) y Tal como éramos (1973). Películas ampliamente alabadas por la crítica y los espectadores, que antecedieron a obras maestras, como El golpe (1973), Los tres días del cóndor (1975) y Todos los hombres del presidente (1976), una cinta sobre el escándalo del Watergate, considerada como una de las mejores del género periodístico.

Durante los 80, Redford siguió dejando interpretaciones memorables. Los proyectos le seguían llegando a mansalva, lo que le permitió estar en largometrajes como el drama carcelario Brubaker (1980), El mejor (1984) y la emotiva Memorias de África (1985), coprotagonizada junto a Meryl Streep.

Ya en la década de los 90, destacó en Los fisgones (1992) y El hombre que susurraba a los caballos (1998), donde dio vida a un entrenador de caballos que ayuda a una traumatizada niña llamada Grace, interpretada por Scarlett Johanson, con quien años más tarde coincidiría de nuevo.

Tuvo presencia en el Universo Cinematográfico de Marvel

Robert Redford junto a Chris Evans en Capitán América: El Soldado de Invierno
Marvel

De lleno en el siglo 21, Redford siguió regalándonos actuaciones de esas que quedan en la retina. En 2001, protagonizó La última fortaleza y Spy Game, un thriller de espías espectacular donde estuvo acompañado por Brad Pitt. Luego vendrían la más que recomendables Leones por corderos (2007), Pacto de silencio (2012) y Cuando todo está perdido (2013).

En 2014, participó en una de las mejores películas de Marvel, como es Capitán América: El Soldado de Invierno, donde volvió a coincidir años más tarde con Johansson. Para Vengadores: Endgame (2019), Redford volvió a repetir en el papel de Alexander Pierce, siendo esta su última aparición en pantalla en un largometraje. Sin embargo, su última aparición en pantalla fue a través de un cameo en la serie Dark Winds, más concretamente en el episodio 1 de la temporada 3.

Ganó su único Oscar como director

Cuesta creer que un actor de la talla de Redford no pudiese ganar el Oscar por una interpretación, siendo una de esas cosas que carecen de lógica. Sin embargo, se desquitó en su faceta como director, cuando en 1995 ganó la estatuilla dorada por Quiz Show (El dilema). En 2002, La Academia de Cine de Hollywood le entregó el Oscar honorífico por su trayectoria.

Nueve son las películas en las que Redford se sentó en la silla de dirección, empezando por Gente corriente (1980). Luego llegaron El río de la vida (1988), la mencionada Quiz Show (El dilema), El hombre que susurraba a los caballos (1998), La leyenda de Bagger Vance (2000), Leones por corderos (2007), La conspiración (2010) y Pacto de silencio (2012).

Además de su contribución al cine como actor y director, Redford se convirtió en el artífice de que el cine independiente tenga hoy día un hueco en el panorama. Fundó el Instituto de Cine de Sundance, cuyo festival anual da visibilidad a cineastas emergentes en busca de un hueco en la industria y de donde han salido directores que hoy en día son de los más aclamados.

Aunque el gran Robert Redford ya no esté entre nosotros, su legado perdurará para siempre. Esto es lo bueno del cine y sus estrellas: nunca se van del todo.

Descanse en paz.