Cross vuelve a Prime Video con una temporada 2 que se anticipa trepidante a tenor del final del episodio 1. En él, Alex Cross (Aldis Hodge) ve cómo le es asignado un nuevo caso que promete ser un auténtico quebradero de cabeza. Sin embargo, Alex no tendrá que preocuparse solamente por su trabajo, sino también por una vida personal que no ha reconducido del todo tras los eventos de la temporada anterior.
ATENCIÓN, SPOILERS: Este artículo contiene detalles del episodio 1 de la temporada 2 de Cross
El episodio 1 de la temporada 2 de Cross empieza revelando quiénes son los asesinos de la trama. En las series policíacas de investigación, esto no es lo más usual, pues de esa forma se pierde la oportunidad de una gran revelación al respecto. Sin embargo, esto ya fue así en la primera temporada, cuando bien pronto se supo que Ramsey era el asesino y a partir de ahí se convirtió en un juego del gato y el ratón entre Alex y el psicópata. Eso no quiere decir que a lo largo de los ocho capítulos no haya sorpresas, pues ahí está el ejemplo del caso de la mujer de Alex cuando se descubrió que Nancy era la culpable.
Así pues, fieles al estilo que marcaron en la temporada precedente, los guionistas han optado por la misma estrategia de revelar a los criminales en el primer episodio. En los primeros compases del capítulo 1 titulado “Arar”, queda patente que los personajes que interpretan Jeanine Mason y Wes Chatham son los antagonistas de la historia. Ambos perpetran una serie de crímenes en una mansión, siendo las víctimas hombres deleznables, así que parece que los asesinatos tienen un propósito detrás y no una mera compulsión psicopática.
Alex y Kayla unen fuerzas en el episodio 1 de la temporada 2 de Cross

Ha pasado un año y medio desde que Alex consiguió atrapar a Ramsey con la ayuda del detective Sampson (Isaiah Mustafa) y la Agente Especial del FBI, Kayla Craig (Alona Tal). Un caso para el que tuvo que sacar lo mejor de sí mismo, algo que tendrá que volver a hacer ahora que el FBI le ha encomendado a él y a Kayla la tarea de investigar las amenazas que está recibiendo Lance Durand (Matthew Lillard), un magnate con una startup de cultivos.
Durand está en el punto de mira de Rebecca (Mason) y Donnie (Chatham), pues este recibe una caja con los dedos que Rebecca le había cortado al inicio del episodio a ese tipo tan despreciable. Junto a las extremidades, va adjunta una foto del propio Durand con una equis roja sobre su cara y el mensaje: “Eres el siguiente”.
Viendo el modus operandi de los asesinos, se da a entender que Durand no es para nada tan inocente como parece y tiene secretos ocultos que le han puesto una diana en la espalda.
En contraposición a la primera temporada, donde Ramsey era un monstruo, habrá que ver qué es lo que motiva a Rebecca y Donnie. Es cierto que son unos asesinos y que evidentemente cometen actos reprobables, pero da la sensación de que estuviesen eliminando a gente que ha hecho cosas realmente malas y que está pagando por ello. Esto puede hacer que Alex se encuentre con una encrucijada moral a medida que descubra la verdad, pues si es cierto que los sospechosos están en una cruzada para acabar con personas que son más bien monstruos, ¿qué hará el detective? ¿Irá a por ellos aun a sabiendas de que si lo hace protege a gente incluso peor? Interesante dilema.
Kayla tiene un problema

Por si no tuviese suficiente con encargarse de un caso que se anticipa peliagudo, Kayla debe resolver una cuestión que puede acabar no solo con su carrera, sino con ella en la cárcel. Su superior en el FBI, Roy, quien por cierto interpreta Ben Watkins, creador de la serie, le dice a Keyla que tiene que encargarse de torpedear una investigación que está llevando a cabo un compañero de comisaría de Alex. El detective Akbar tiene en su poder un arma sin identificar que apareció después de un robo y que no tiene número de serie. Bien, pues resulta que ese arma tiene relación con el pasado de Kayla, ya que procede de una armería de la Guardia Nacional en Texas. Hasta ahí, Kayla no sabe muy bien por qué Roy le cuenta esto, hasta que menciona a alguien con nombre en clave “Mastermind” y un proyecto llamado “Bad Religion”.
Es un misterio qué tiene que ver Kayla en todo lo que cuenta Roy, pero sí que hay un flashback en el que se intuye que estuvo al frente de algún tipo de programa que involucró al ejército y salió mal. “Esto le ayudará con las pesadillas y le aliviará las migrañas”, se oye decir a Keyla aparentemente a un soldado.
Alex lo sigue pasando mal en lo personal
A raíz de lo sucedido con Ramsey, cuando Alex no le contó a Elle (Samantha Walkes) que este era un psicópata y también del incidente con Miss Nancy, ambos ya no mantienen una relación. Pese a los esfuerzos infructuosos de Alex por volver con Elle, más allá de algún escarceo, ella no está interesada en algo más serio como lo que tuvieron antaño.
Esta es una situación que deja tocado a Alex, quien, en lo que respecta al plano personal, no ha hecho más que sufrir desde que mataron a su esposa María. Por lo tanto, habrá que ver cómo le afecta la negativa de Elle a estar juntos y si consigue superarlo sin caer en una espiral de tristeza y rabia como la que vivió tras el asesinato de María.
