The Mandalorian and Grogu ya se encuentra en los cines y esconde interesantes curiosidades a lo largo de sus 132 minutos de metraje. La más destacada de ellas es una que rompe por completo con la tradición de Star Wars, ya que es la primera vez en la historia que una película de la saga no incluye sables láser.
Siete años después de su última incursión en los cines, Star Wars regresa a la gran pantalla. Para la ocasión, Lucasfilm ha apostado por una aventura protagonizada por Mando y Grogu; una odisea galáctica en la que, curiosamente, no hay ni rastro de la icónica arma de la franquicia.
Desde que los sables láser fueron introducidos en el Episodio IV: Una Nueva Esperanza (1977), todas y cada una de las películas que llegaron después contaron, en mayor o menor medida, con la presencia del arma de los Jedi y los Sith. Hasta ahora. The Mandalorian and Grogu no muestra a ningún personaje blandiendo una espada láser, ni siquiera por unos segundos; algo que sí sucedió en los dos spin-offs anteriores.
Sin sables láser: La mayor de las curiosidades de The Mandalorian and Grogu

En la película dirigida por Jon Favreau, Mando y Grogu se enfrentan a multitud de amenazas, entre ellas al temible Embo, el cazarrecompensas que por fin debuta en acción real. Sin embargo, para salir airosos de las distintas situaciones en las que se ven inmersos, el personaje de Pedro Pascal se sirve de sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo y de su arsenal, mientras que el pequeño Grogu hace gala de su astucia y de su control de la Fuerza.
Por lo tanto, ni los héroes ni sus enemigos usan sables láser en ningún momento. De hecho, lo más parecido a un arma de energía en todo el metraje es el rifle-bo AB-75 que porta Zeb Orrelios, la emblemática arma de los lasat que se convierte en electrovara.
De este modo, The Mandalorian and Grogu se convierte en la primera película en los casi 50 años de historia de la saga en la que no se muestra ningún sable de luz. Esto demuestra que, aunque siempre es espectacular ver esta arma en pantalla, su ausencia no hace que una historia sea menos Star Wars.
De Darth Vader a Darth Maul: El truco de los anteriores spin-offs
En esta ocasión, Lucasfilm ha decidido prescindir del arma por completo, pero ya antes había coqueteado con ello. Tanto en Rogue One como en Solo, los sables láser aparecieron in extremis, cuando daba la sensación de que ya no iban a hacerlo.
El spin-off de 2016, protagonizado por Felicity Jones como Jyn Erso y Diego Luna como Cassian Andor, nos dejó la ya mítica escena de Darth Vader intentando recuperar los planos de la Estrella de la Muerte sustraídos de Scarif, abordando para ello una nave rebelde y encendiendo su sable rojo en medio de la oscuridad. En el caso de la película centrada en el joven contrabandista, el arma apareció en manos de Darth Maul justo después de la conversación que este mantiene con Qi’ra.
Otros detalles y easter-eggs de The Mandalorian y Grogu

Más allá de la histórica ausencia de sables láser, la nueva película de Star Wars tiene otras curiosidades muy interesantes.
Una de ellas es el cameo de Dave Filoni, actual director de Lucasfilm y mente detrás de Ahsoka y The Mandalorian (junto a Jon Favreau). El cineasta aparece hasta en dos ocasiones caracterizado como Trapper Wolf, piloto de Ala-X de la Nueva República al que ya dio vida en la serie de Disney+. Aunque su tiempo en pantalla es escaso, se le puede ver en cantina de la base militar donde esta la Coronel Ward y, más adelante, durante el espectacular ataque al palacio de los Hutt en Nal Hutta.
Otro dato de lo más interesante es que Jeremy Allen White, protagonista de la aclamada serie The Bear, y el mítico Martin Scorsese prestan sus voces en la versión original a dos personajes muy particulares. White se encarga de dar vida a Rotta el Hutt —el hijo de Jabba que juega un papel clave en la trama—, mientras que el director ganador del Óscar asume el rol de Hugo Durant, el tendero ardeniano del planeta Shakari al que Mando acude en busca de información.
En definitiva, The Mandalorian and Grogu demuestra que en Lucasfilm están dispuestos a avanzar con la saga, sin necesidad de recurrir siempre a sus recursos más tradicionales. Prescindir de elementos tan arraigados como los sables láser o la eterna presencia de los Jedi y los Sith es un síntoma de madurez que abre un abanico infinito de posibilidades para el futuro de Star Wars.
