Supergirl se confirma como un fracaso en taquilla sin paliativos tras protagonizar un masivo desplome del 74,1% en su segundo fin de semana en cartelera. Incapaz de mantenerse siquiera en el top 3 de las películas más taquilleras en Norteamérica, la segunda película del nuevo DCU va camino de convertirse en el mayor descalabro de la marca en cines, superando incluso los registros más negativos del extinto y tan criticado DCEU.
Tras un fin de semana de debut bastante discreto para Supergirl —por no decir directamente malo—, la situación no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado drásticamente. En una cartelera norteamericana liderada por el estreno de Minions and Monsters (36,4 millones de dólares) y el gran mantenimiento de Toy Story 5 (31 millones), la producción de DC ha sido completamente aplastada. La cinta apenas ha logrado rascar 9,6 millones de dólares en su segundo asalto, viéndose superada incluso por Young Washington (20 millones)
‘Supergirl’ apunta a ser el peor fracaso en taquilla de DC
La caída de Supergirl en la taquilla norteamericana se ha cifrado en un devastador 74,1%, un dato que empeora los registros de cualquiera de las películas del extinto DCEU. Ni los tropiezos más sonados del anterior universo cinematográfico logran alcanzar semejante nivel de descalabro. Hasta ahora, el récord negativo de la marca pertenecía a The Flash (2023) con su doloroso 72,5%, seguida por el 70,4% de The Suicide Squad. Que el reinicio de la franquicia comandado por James Gunn firme un desplome aún más estrepitoso en su segundo asalto en salas es todo un jarro de agua fría para Warner Bros., pues de momento no mejora lo que había ni a nivel de críticas ni, evidentemente, en cuanto a recaudación.

Con apenas 100 millones de dólares sumados en la taquilla mundial, la recaudación final de Supergirl puede ser la peor de DC. Actualmente, el récord negativo lo posee Blue Beetle con 130 millones de dólares, seguida por Shazam! Furia de los dioses con 134 millones de dólares.
La gravedad del asunto se incrementa al mirar el presupuesto: Supergirl costó unos 170 millones de producción a los que hay que sumar un agresivo marketing que se cifra en 120 millones. Con unas salas que apenas le van a reportar un tercio de lo necesario para cubrir el expediente, el nuevo DCU se enfrenta en su segundo asalto a un agujero financiero que los analistas ya cifran en más de 100 millones de pérdidas netas para Warner Bros, más si la película no llega a los 200 millones de dólares.
Y, lo cierto, es que muy posiblemente Supergirl no llegue a esa cifra, pues si ahora lo está pasando mal en taquilla, espérate a que lleguen miuras como La Odisea (17 de julio en cines).
Nuevo universo, mismos problemas
Así se puede resumir lo que está ocurriendo con la segunda película del DCU, un proyecto víctima de los mismos males y vicios que terminaron por dinamitar al antiguo DCEU.
Hace apenas unos días, The Hollywood Reporter publicó un artículo en el que se desgranaron las causas detrás del fracaso de Supergirl en taquilla. El medio destaca que el mayor problema fueron las diferencias creativas entre el director Craig Gillespie y el estudio, afirmando fuentes internas conocedoras de la situación que la «película nunca encontró su rumbo en el proceso de posproducción» y que en los pases de prueba la puntuación de los espectadores nunca superó el 60 sobre 100.
Finalizado el rodaje en mayo de 2025, en otoño de ese mismo año ya se sabía que la película no funcionaba, así que «el estudio decidió tomar cartas en el asunto y se hizo cargo de la posproducción para realizar su propio montaje».
Como casi siempre sucede, las discrepancias entre el estudio y los creativos detrás de una producción suelen ser difíciles de reconducir, y el resultado rara vez es positivo. Este caos interno explica, quizá, por qué Supergirl ha terminado siendo una película tan plana, carente de alma y plagada de decisiones que no casan con el tono de la historia, tal y como ya había adelantado la crítica.
De esta forma, y tras el buen estreno con Superman, el panorama para el nuevo DCU pasa de prometedor a alarmante en tiempo récord. Si el público empieza a asociar esta nueva etapa con los mismos montajes caóticos, parches de última hora y batallas en los despachos que arruinaron la década anterior, la marca puede quedar tocada de muerte antes de consolidarse.
