Si te preguntas si da miedo Clayface, la clave está en su apuesta por el terror corporal. Tras la aventura clásica y esperanzadora como fue Superman y la propuesta galáctica de Supergirl, el DCU cambia radicalmente de tono con la historia de Matt Hagen, uno de los villanos de Batman. James Gunn ha dejado claro que no se trata de una película de superhéroes con elementos de terror, sino de una película de terror puro. Esta apuesta se refleja en las inquietantes transformaciones físicas que sufre el protagonista, interpretado por Tom Rhys Harries.
Con su estreno en cines previsto para el 23 de octubre, Clayface sigue a Matt Hagen, una estrella de Hollywood cuyo mundo se desmorona cuando queda desfigurado. Desesperado por recuperar su rostro, recurre a un tratamiento experimental que consigue devolvérselo. Sin embargo, lo que parece una oportunidad para empezar de nuevo acaba convirtiéndose en una pesadilla: el procedimiento altera su percepción de la realidad y lo empuja hacia una espiral de violencia y venganza.
¿Qué hace que Clayface dé miedo?

«Clayface no es una película híbrida de terror y superhéroes, sino una película de terror». Así definió Gunn la nueva película del DCU el pasado mes de abril. Aunque parte de un personaje de DC y se ambienta en Gotham, el filme dirigido por James Watkins (Eden Lake) se aleja del tono habitual del cine de superhéroes para adentrarse en el terror corporal, con imágenes y transformaciones físicas que pueden resultar perturbadoras para algunos espectadores.
«El punto de inflexión de la película en cuanto a lo desagradable», dijo Harries durante una entrevista con The Guardian en referencia a una escena en la que su personaje ve como uno de sus parpados se pega y tiene que cortárselo con unas tijeras.
Sin embargo, esa escena es solo la punta del iceberg. Los distintos avances de Clayface muestran otras secuencias bastante perturbadoras, como esa en la que a Hagen se le derrite un lado del rostro o la que lo presenta sin ojos, boca ni nariz. Además, en uno de los adelantos se puede intuir la forma final que adoptará el personaje, con un aspecto que por lo que parece será de lo más grotesco.
A diferencia de las películas de terror que recurren principalmente al suspense y a los sobresaltos, Clayface busca incomodar al espectador a través del terror corporal. Las progresivas transformaciones de Matt Hagen, cuyo rostro y cuerpo comienzan a deformarse, convierten su propia apariencia en una fuente de horror. No se trata únicamente de descubrir qué le está sucediendo al protagonista, sino de contemplar cómo pierde el control sobre su cuerpo y su identidad.
¿Qué clasificación por edades ha recibido Clayface?
Las clasificaciones de otros países refuerzan la apuesta de Clayface por un terror dirigido a un público adulto, aunque cada territorio aplica sus propios criterios. En Estados Unidos, la MPA le ha asignado una calificación R por violencia sangrienta intensa, gore, lenguaje, algo de desnudez y consumo breve de drogas. En Reino Unido, la BBFC la ha clasificado para mayores de 18 años, con advertencias por violencia sangrienta intensa y detalles de lesiones.
Por su parte, el organismo irlandés IFCO la ha clasificado para mayores de 16 años y advierte de violencia intensa, detalles muy gráficos de lesiones y escenas perturbadoras de autolesiones. En España, la clasificación por edades todavía figura como pendiente en la ficha de la ICAA, por lo que habrá que esperar a que se publique la calificación oficial para conocer la categoría que recibirá.
Así que, Clayface no es solo una película que da miedo, sino que también puede resultar especialmente desagradable para los espectadores más aprensivos.
