Resident Evil (2026) no solo se ha posicionado como la película mejor valorada de la franquicia por la crítica, sino también como la más taquillera. Sin embargo, su desarrollo no estuvo exento de decisiones complejas. Y es que Zach Cregger decidió rodar un final alternativo para su película de Resident Evil que, a la postre, se convirtió en el definitivo durante el montaje, una decisión que pudo ser clave para que la película haya funcionado tan bien.

Con más de 400 millones de dólares recaudados en taquilla y un 96 % de puntuación en Rotten Tomatoes por parte de la crítica, la película de 2026 ha llevado a la saga cinematográfica a cotas que nunca antes había alcanzado. Sony acertó de lleno al confiar este reinicio a Zach Cregger, uno de los directores de terror más destacados del momento y, además, un acérrimo seguidor de los videojuegos de Capcom. ¿El resultado? Para muchos, la mejor adaptación de Resident Evil hasta la fecha. Sin embargo, pudo haber sido muy diferente de no ser por un cambio de última hora del también realizador de Weapons.

¿Cuál era el final original de ‘Resident Evil’ que Zach Cregger descartó?

¡Atención! A continuación, spoilers de Resident Evil de Zach Cregger

Originalmente, el final de Resident Evil (2026) iba a ser muy diferente al que finalmente llegó a los cines, ya que los acontecimientos del último acto de la película estaban planteados de otra manera.

En el planteamiento original de Cregger, Bryan no tenía ninguna posibilidad de conseguir el antídoto. Después de llegar al laboratorio de Umbrella, el protagonista, cada vez más afectado por el virus T, intentaba que los científicos le administrasen la cura antes de perder por completo su humanidad. Sin embargo, la situación se torcía cuando, durante el forcejeo con una de las investigadoras, la jeringuilla caía al suelo y se rompía.

A partir de ahí, el desenlace se convertía en una auténtica masacre. Sin ninguna posibilidad de salvar a Bryan, el resto de la secuencia se centraba en cómo el protagonista, ya prácticamente convertido en un monstruo, acababa con los científicos que intentaban sobrevivir a su ataque. Una conclusión todavía más desesperanzadora que la que finalmente llegó a los cines.

Sin embargo, durante el rodaje, Cregger no terminó de estar convencido de que ese desenlace fuese el más adecuado, por lo que decidió rodar una secuencia alternativa que posteriormente le permitió reorganizar el final de la película.

El final alternativo de ‘Resident Evil’ (2026) al que Zach Cregger tuvo que recurrir

Austin Abrams y Zach Cregger en el rodaje de la nueva película de Resident Evil
Sony Pictures

En la versión definitiva, la jeringuilla no se rompe al comienzo del enfrentamiento, sino que una de las científicas consigue guardársela en el bolsillo. Este pequeño cambio permite que la cura siga siendo una posibilidad mientras Bryan pierde progresivamente el control de su cuerpo y ataca a quienes intentan detenerlo. De este modo, la secuencia mantiene la esperanza de que el protagonista pueda salvarse hasta los últimos instantes, cuando la jeringuilla acaba cayendo al vacío desde lo alto del hospital.

Una toma tan sencilla como la de la científica guardándose el antídoto en el bolsillo terminó siendo decisiva para cambiar el desenlace de la película. «Gracias a Dios aposté por esto como plan de contingencia. Era como mi plan B», explicó Cregger a Collider.

«Grabé esa toma del científico guardándose la aguja en el bolsillo simplemente porque tuve un presentimiento. Pensé: «Siento que voy a necesitar eso». Y así pudimos construir una nueva secuencia para el final».

Lo que en principio parecía un simple recurso de seguridad terminó ofreciéndole al director una alternativa durante el montaje. Gracias a ese material, pudo reorganizar los acontecimientos del último acto y prolongar la incertidumbre sobre el destino de Bryan.

En una película en la que el protagonista, interpretado por Austin Abrams, vive una auténtica agonía, mantener hasta el último momento la posibilidad de que consiga salvarse cambia por completo la tensión del desenlace. Si el público hubiera perdido esa esperanza demasiado pronto, la secuencia habría tenido un impacto emocional muy distinto. A veces, unos pocos segundos y una decisión aparentemente insignificante bastan para cambiar la percepción de toda una película, así que Cregger tuvo el acierto de rodar aquella toma y, más tarde, supo cómo sacarle partido.