El fracaso en taquilla del estreno de Elio pone de relieve el problema de Pixar con las películas originales no pertenecientes a una saga establecida. Por lo que sea, el aclamado estudio de animación no encuentra la forma de atraer al público sino es por medio de secuelas. El inconveniente aquí es que se tiene que innovar, no teniendo Pixar tantas franquicias como para sustentarse a base de continuaciones o spin-offs.
Viniendo Pixar de cosechar un éxito sin precedentes con Del revés 2, por ahora el palo que se están llevando con Elio es grande. El balance del fin de semana de estreno son 35 millones de dólares en todo el mundo, de los cuales 21 son del mercado norteamericano. Es con diferencia el peor registro para un estreno de Pixar en el ámbito doméstico y en el resto de territorios tampoco es que haya destacado con 14 millones de dólares.
De poco sirve aquí que Elio haya contado con uno de los presupuestos más bajos del estudio, pues a este ritmo, los 150 millones de dólares que costó, son hasta demasiados. Habida cuenta de las opiniones de la audiencia a su salida del cine y positivas críticas de los profesionales, no se entiende este tropiezo. Bien sea por la alta competencia en cartelera o por la falta de promoción, esta es la realidad de Elio y Pixar cuatro días después del estreno.
Pixar viene teniendo problemas con las películas originales
El de Elio no es un caso ni mucho menos aislado para Pixar, ya que los últimos largometrajes no vinculados a una saga han adolecido de este problema.
Hay que retroceder ocho años en el tiempo hasta 2017 para encontrar en Coco el último caso de una historia original que tuvo éxito. Dirigida por Lee Unkrich y Adrián Molina, la cinta estuvo cerca de los 800 millones de dólares en la taquilla mundial, cuando costó 200. Precisamente, Coco tendrá en el futuro una secuela que está en desarrollo actualmente, según confirmó Pixar este mismo año.
Desde ese momento, travesía por el desierto en el terreno del material original. Antes de Elio, por concederle todavía el beneficio de la duda, de las cinco películas de nuevo cuño de Pixar, cuatro acabaron en desastre. Es cierto que a Onward, Soul, Luca y Red les tocó de lleno la pandemia de COVID, estrenándose las tres últimas directamente en streaming en Norteamérica en una decisión que fue un tanto controvertida. Y luego está el caso de Elemental, salvando in extremis los muebles con una recaudación mundial que rozó los 500 millones de dólares, pero viniendo de un arranque en taquilla que no pintaba nada bien.
El contraste está en que, en ese mismo periodo de tiempo, las secuelas que han ido saliendo sí que fueron un éxito. Los Increíbles 2 (2018) amasó 1.242 millones de dólares, Toy Story 4 (2019) recaudó 1.071 millones de dólares y Del revés 2 (2024) sumó 1.698 millones de dólares.
Esto deja claro entonces que donde Pixar tiene el problema es con las obras nuevas, mientras que las secuelas siguen gozando de popularidad. Cuesta entender como la gente sigue amando las franquicias asentadas, pero pasa de las cintas originales.
Aunque Elio sea un fracaso en taquilla, Pixar no puede sostenerse con secuelas

En sus tres décadas de existencia, Pixar siempre ha apostado por la innovación en vez de anclarse en sus IP de éxito. A pesar de esta mala racha con las producciones originales, deberían seguir manteniendo el modelo de compaginar secuelas con la nueva creatividad.
Pixar no tiene tantas franquicias como para limitarse a hacer continuaciones. Estamos hablando de que, a lo sumo, el estudio de Disney tiene cinco o seis sagas de las que hacer secuelas, habiendo un momento en que se abusaría.
Precisamente, el jefe de Pixar, Pete Docter, ha hablado recientemente sobre el fracaso en taquilla tras el estreno de Elio y la necesidad de seguir con la animación original.
«Vivimos tiempos difíciles, y lo único que podemos hacer es intentar hacer películas que, en mi opinión, estén dirigidas por nosotros. Tenemos que creer en ellas», dijo Docter a Fast Company. «Se requiere tanto trabajo y esfuerzo para hacer algo que no genera dinero como para algo que sí lo genera. Y realmente no se puede planificar esto. A veces simplemente se aciertan las pequeñas combinaciones de factores».
Prosigue: «Tenemos que descubrir qué quiere la gente antes de que lo sepa. Porque si les diéramos más de lo que saben, estaríamos haciendo Toy Story 27».
Docter está absolutamente en lo cierto, si se dedican exclusivamente a aquellas sagas que están teniendo éxito, no habría cinco Toy Story y dos Del revés, sino muchas más. Esto es un arma de doble filo, pues como se suele decir: lo poco gusta y lo mucho cansa.
