Mientras Star Wars se prepara para volver en 2026 a la gran pantalla, la presidenta de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, adelanta la nueva visión para las próximas películas. The Mandalorian y Grogu dirigida por John Favreau marcará ese regreso, mientras otros proyectos están en ciernes, como es el caso de Star Wars: Starfighter. Sí, la saga lleva seis años alejada de los cines, pero durante ese tiempo muchas de las series han marcado el camino a seguir.
Viniendo de una trilogía que causó cierta división, en Lucasfilm parecen conscientes de la importancia de dar los pasos correctos para que Star Wars tenga un futuro prospero en lo cinematográfico. Esto pasa por un nuevo enfoque en el que primen las grandes historias, independientemente de que estén conectadas en mayor o menor medida con lo que ya se ha hecho.
Una declaración de intenciones que ha expuesto Kennedy en el BFI Film on Film Festival de Londres, desgranando cuáles son las líneas maestras a seguir de cara a las próximas películas de Star Wars.
«Creo que ahora estamos en una posición donde se han ampliado las posibilidades de historias y cineastas que podemos incorporar para contar historias que tengan un significado especial para ellos», dice Kennedy (vía Variety). «No necesariamente tiene que conectar con todo lo que se ha hecho en Star Wars; de hecho, puede ser una historia independiente que luego se integre en muchas otras historias».
Confiar en la visión de los cineastas de cara a las próximas películas de Star Wars
Con el recuerdo todavía intacto de Andor, habiéndonos regalado dos temporadas sobresalientes, la serie protagonizada por Diego Luna es una producción de autor. El creador Tony Gilroy, quien ya estuvo involucrado en Rogue One, se arriesgó con una historia oscura que retrata la represión imperial como nunca antes en la saga.

Un thriller de espías con tintes políticos, apuntalado sobre grandes personajes y brillantes actuaciones. A Andor no le hacen falta grandes momentos de acción para cautivar, residiendo gran parte de su encanto en la tensión que destila y en las relaciones entre los protagonistas. Ese arco argumental de Cassian y Bix es una maravilla que llega a cambiar por completo la percepción de Rogue One; la historia de Kleya y Luthen es igualmente fascinante; y ni qué decir de Mon Mothma, un personaje que ya estaba presente en la saga, pero que conocer su historia de fondo le ha conferido un estatus diferente.
Al igual que Gilroy ha aportado su propia visión a la saga, otros cineastas y creativos pueden también imprimirles su sello personal a las próximas películas de Star Wars. Esto implica, evidentemente, darles libertad creativa y que no haya injerencias de ningún tipo, pues para eso se confía en ellos.
Mismamente, de cara a Star Wars: Starfighter, que se empezará a rodar este año, la idea de Shawn Levy gustó a Lucasfilm. Pues entonces, a partir de ahí, se debe confiar hasta el final en la visión del director y del guionista Jonathan Tropper. Por poner un ejemplo, cuando un estudio tiene a Christopher Nolan, le deja hacer a Christopher Nolan lo que él considere oportuno, pues saben de lo que es capaz y para eso le financian su película.
En Star Wars no tiene que ser diferente
Star Wars: Starfighter es una historia independiente que se ambienta cinco años después de Star Wars: El Ascenso de Skywalker. Protagonizada por Ryan Gosling y con Mia Goth como villana, el filme se adentrará en una época de la galaxia nunca antes vista. Es una responsabilidad para Levy y los implicados en la producción presentar una historia pionera, debiendo marcar el estilo a nivel de ambientación.

Además de Starfighter, Lucasfilm tiene proyectadas Star Wars: New Jedi Order dirigida por Sharmenn Obaid-Chinnoy, Star Wars: Dawn of the Jedi de James Mangold y el largometraje de Dave Filoni. Los tres son realizadores con su propio sello y cada uno tiene su idea para la saga, por lo tanto es obvio que no se puede imponer el mismo estilo para todos ellos.
