Cambio de escenario en Poniente. Si los últimos minutos del capítulo te han dejado con preguntas, estás en el lugar correcto: aquí tienes el final explicado de La Casa del Dragón 3×02. Un segundo episodio de la tercera temporada que culmina con una impactante escena capaz de redefinir por completo el destino de Rhaenyra.
¡Atención spoilers!
Tras el dramático desenlace del episodio anterior con la muerte de Jace, el arranque de La Casa del Dragón 3×02 es igual de desgarrador. Cuando el cuerpo sin vida del príncipe es llevado a Rocadragón tras los fatídicos eventos de la Batalla del Gaznate y Rhaenyra lo contempla, no hay consuelo posible. Sin duda, y gracias a una interpretación portentosa de Emma D’Arcy, el espectador siente el dolor de su pérdida en primera persona.
Este trágico suceso llega, además, en un momento de máxima tensión en Poniente. Con varios frentes abiertos en la cruenta lucha por el Trono de Hierro, Rhaenyra sigue esperando un gesto de Alicent (Olivia Cooke); un movimiento que la reina legítima no sabe si terminará de materializarse, a pesar de la promesa de esta última de facilitar su entrada en Desembarco del Rey.
Por otro lado, antes de sumergirnos en el desenlace de este segundo episodio, el mapa de Poniente nos deja novedades cruciales sobre el destino de Corlys (Steve Toussaint). Tras caer al mar en su enfrentamiento contra Sharako Lohar (Abigail Thorn), el paradero de la Serpiente Marina se convierte en una angustiosa incógnita. Los esfuerzos de su hijo Alyn (Abubakar Salim) resultan infructuosos a pesar de contar con el rastreo aéreo de Baela (Bethany Antonia) y Bailarina Lunar. Finalmente, es su otro hijo, Addam (Clinton Liberty), quien a lomos de Bruma localiza a su padre en la costa, marcando un punto de inflexión clave para la dinastía Velaryon.
Final explicado de ‘La Casa del Dragón’ 3×02: ¿Es Rhaenyra ya reina definitivamente?

Cuando las trágicas nuevas de la muerte de Jace le llegan a Daemon Targaryen (Matt Smith), este vuela de inmediato a Rocadragón; no tanto para acompañar a Rhaenyra en su duelo, sino por la oportunidad política y militar que genera el suceso. Por si no había quedado ya lo suficientemente claro, Daemon ansía el poder por encima de todo y su empatía brilla por su ausencia.
Una vez junto a Rhaenyra, el príncipe consorte intenta consolarla a su manera, recordándole de forma pragmática que Jace ha muerto luchando por su reina. Sin embargo, ese frío consuelo está lejos de mitigar el dolor de la hija de Viserys, cuya devastación es absoluta tras perder a dos hijos.
A todo esto, Rhaenyra todavía ignora que Jace encontró su fin por culpa de Rhaena (Phoebe Campbell), creyendo por el momento que los Verdes han logrado reclamar al indómito Robaovejas de alguna manera. Es por ello que insta a Daemon a descubrir quién está detrás de este movimiento, pero aunque el príncipe promete encargarse, le advierte de una urgencia mucho mayor: Aemond y Vhagar han abandonado Desembarco del Rey.
Alicent cumple con su parte del trato

Tras lograr que Aemond parta hacia Harrenhal y conseguir que los Capas Doradas se posicionen a favor de Rhaenyra cuando esta irrumpa en la capital, Alicent ha cumplido con creces la promesa que le hizo al final de la segunda temporada. La fatídica sucesión de acontecimientos desatada desde la muerte de Viserys ha llevado a la reina viuda a una dolorosa certeza: malinterpretó por completo las últimas palabras de su esposo sobre la profecía de Aegon el Conquistador. El tiempo ha terminado demostrando que ni Aegon ni Aemond poseen la templanza ni la capacidad necesarias para sentarse en el Trono de Hierro.
Con esta drástica decisión tomada, Alicent pone en antecedentes a Helaena (Phia Saban) y la convence para abandonar Desembarco del Rey junto a su hija ante la inminente tormenta que está a punto de desatarse. Se trata de una maniobra de protección por la que, evidentemente, los acólitos de Aegon y Aemond no dudarán en acusarla de alta traición, como sucede con el infame Lord Jasper, quien al final del episodio recibe su merecido.
Rhaenyra llega a Desembarco del Rey

Acompañada por Daemon y escoltada durante el trayecto por Hugh (Kieran Bew) y Ulf (Tom Bennett), Rhaenyra pisa Desembarco del Rey por primera vez en años. A pesar de que Alicent había dado órdenes explícitas a la Guardia Real de no atacarla, en el camino hacia el Trono de Hierro ella y Daemon se topan con varios disidentes; un obstáculo menor para el príncipe, que se deshace de ellos con suma facilidad.
Una vez en el salón, un nuevo grupo armado se interpone entre la reina y el asiento de espadas. Es en ese instante crítico cuando irrumpen los Capas Doradas con Ser Luthor Largent (Tom Cullen) al frente, demostrando que la guardia de la ciudad sigue siendo, después de todo, absolutamente leal a Daemon.
La ejecución de Otto Hightower puede ser un grave error
Ante este giro de los acontecimientos, los miembros rebeldes de la Guardia Real deponen sus armas, dejando a Rhaenyra la vía libre para ocupar el trono de su padre. Sin embargo, antes de sentarse, Daemon la insta a realizar una demostración de fuerza inapelable. La víctima elegida no es otra que Otto Hightower (Rhys Ifans), quien permanecía encerrado en los calabozos desde que Aegon lo relevó como Mano del Rey.
Aunque en primera instancia Rhaenyra se niega a derramar su sangre, Daemon termina convenciéndola de que es un paso necesario para que el reino la tome en serio de forma definitiva. Así, empuñando su propia espada, Rhaenyra decapita a Otto. Para mayor tragedia, Alicent y Helaena no logran escapar a tiempo de la capital y se ven obligadas a presenciar la brutal muerte del patriarca de los Hightower.
Pese a que, en teoría, Rhaenyra es ahora la reina legítima en el trono, el conflicto está muy lejos de acabar. El rostro desencajado de Alicent es el reflejo perfecto de la tormenta que está por venir; para ella, la ejecución de su padre es un acto deleznable e imperdonable, especialmente después de haber puesto en riesgo su propia vida para facilitarle el acceso al poder.
