El hype está por las nubes, y lo cierto es que no es para menos. Ante el inminente estreno del 17 de julio, las curiosidades de La Odisea de Christopher Nolan han empezado a acaparar todas las conversaciones. Estamos ante un rodaje mastodóntico que ya se considera uno de los mayores retos técnicos en la carrera del realizador británico, y en este artículo desgranamos todos los secretos detrás de esta hazaña.

Fiel a su estilo, Christopher Nolan ha vuelto a demostrar por qué es uno de los mejores directores de cine y por qué sus películas se convierten en todo un acontecimiento. Tras lograr que un biopic como Oppenheimer, de ritmo pausado y tres horas de duración, recaudase casi mil millones en taquilla, el oscarizado realizador decidió asumir el enorme reto de abordar la adaptación del poema clásico de Homero, suponiendo la realización de La Odisea un desafío a todos los niveles.

Como diría el maestro Yoda: ‘Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes’. Esa es, precisamente, la máxima que rige los rodajes de Christopher Nolan. Su obsesión por la artesanía y la meticulosidad técnica no solo define su sello personal, sino que convierte cada filmación en una fuente inagotable de historias asombrosas. A continuación, desgranamos los secretos y anécdotas más sorprendentes detrás de este titánico proceso de producción de La Odisea.

Detalles y curiosidades de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan

Más allá de lo que se ve en pantalla, detrás de cada película existe un trabajo de orfebrería que suele pasar desapercibido. La producción de La Odisea no solo buscaba el espectáculo visual, sino una autenticidad radical que desafió tanto al equipo técnico como al elenco. A continuación, desgranamos los hitos de este rodaje que prometen cambiar nuestra forma de entender el cine de gran formato.

El desafío del 100% IMAX y la revolución de las cámaras «Keighley»

Una de las grandes curiosidades de La Odisea de Christopher Nolan fueron las cámaras IMAX utilizadas
Universal Studios

Uno de los grandes puntos a destacar de La Odisea es que Nolan la filmó 100% en IMAX (repercutiendo su decisión en la duración), pero con un matiz que cambia la historia del séptimo arte: nos referimos a IMAX analógico en celuloide de 70 mm. Aunque películas digitales recientes como Vengadores: Endgame o Dune: Parte dos se rodaron íntegramente en formatos certificados por la marca, el uso del celuloide tradicional de gran formato siempre se había considerado imposible para un largometraje completo. El motivo era una barrera física insalvable: el ensordecedor ruido de los motores de arrastre de la cinta, que hacía imposible grabar el sonido directo de los actores.

Para superar este reto técnico que llevaba un cuarto de siglo estancado, el cineasta y su director de fotografía, Hoyte van Hoytema, obligaron a la compañía a romper un parón de 25 años en la innovación de sus equipos. Así nació «Keighley» (en honor a la leyenda del formato J.C. Keighley, quien lamentablemente falleció poco después de finalizarse la grabación), una nueva generación de cámaras que utiliza fibra de carbono en su chasis para aligerar su peso drásticamente. Este hito del diseño ha permitido, por primera vez en la historia, capturar planos fluidos en mano con la máxima nitidez y en formato físico real, sin tener que alternar con cámaras de menor resolución para las escenas de diálogo.

Un rodaje titánico en localizaciones reales

Más allá de la complejidad técnica de las cámaras, la escala geográfica de La Odisea es impresionante. Universal Pictures ha confirmado que la filmación principal se completó en un período neto de tan solo 91 días de rodaje intensivo. Lo más sorprendente es que el calendario original de producción contemplaba un total de 100 días,

Este despliegue no responde a un capricho estético, sino a la necesidad del director británico de capturar la diversidad de paisajes naturales que exige el poema homérico. Aunque esos 91 días de rodaje efectivo con claqueta en mano se distribuyeron a lo largo de un período total de 6 meses —debido al titánico esfuerzo logístico que implicaba embalar, trasladar y volver a calibrar los pesados equipos IMAX analógicos a través de seis países distintos (Grecia, Italia, Marruecos, Islandia, Escocia y Estados Unidos)—, Nolan se mantuvo firme en su filosofía: nada de pantallas verdes. El cineasta prefirió que su reparto se enfrentara a la geografía real del mundo, convirtiendo la propia producción en una verdadera odisea épica detrás de las cámaras.

Una de las grandes curiosidades de ‘La Odisea’ de Christopher Nolan es que el elenco aprendió a navegar

Matt Damon en La Odisea de Christopher Nolan
Universal Studios

Para Nolan, el realismo en pantalla es innegociable, y eso implicó que el reparto no pudiera limitarse a simular que eran marineros de la Antigua Grecia. El director confesó a The Independent que intentó evitar el sufrimiento del agua durante la fase de escritura: «Cada vez que escribía algo sobre un barco, pensaba: ‘Uf, ¿tenemos que estar en barcos?’. Porque sé perfectamente lo que cuesta rodar en mar abierto». Al tratarse de La Odisea, la producción no tuvo alternativa y construyó una embarcación siguiendo especificaciones antiguas y hecha completamente de madera.

Para domar este navío en aguas abiertas, Nolan reclutó a Neil Andrews, el prestigioso coordinador marino con el que ya trabajó en Dunkerque. Bajo su supervisión, los actores que interpretan a la tripulación de Odiseo tuvieron que aprender a remar de verdad, izar el aparejo y desplegar las velas. Cuando llegó el momento de encender las cámaras, Nolan y su director de fotografía, Hoyte van Hoytema, se subieron a su propia cubierta para filmar la acción «casi como si fuera un documental. Fue realmente emocionante. Pero, ¡vaya!, fue duro. Fue duro para todos«.

Mareos entre el elenco y vómitos

Y lo fue entre otras cosas, por que algunos actores se marearon durante las secuencias de navegación. Durante una entrevista con The Telegraph, el director británico recordó cómo se acercó a los afectados en mitad del caos: «Les dije: ‘Disculpad, ¿os importaría si grabamos el vómito?'». Para sorpresa del cineasta, la entrega del equipo fue absoluta: «Hay que reconocerles el mérito, dijeron: ‘Por supuesto, ¡adelante!’. Estaban totalmente entregados», rememoró Nolan. El director justificó que resultado final mereció la pena: «Ese día terminó siendo tan fabuloso como miserable; de ahí salieron algunos de mis planos favoritos de la película».

El Caballo de Troya de ‘La Odisea’ se construyó de verdad

Cómo se rodó la escena de el Caballo de Troya en La Odisea de Christopher Nolan
Universal Studios

Fiel a su conocida obsesión por evitar el CGI y las pantallas verdes, Christopher Nolan hizo que el mítico artefacto de la guerra de Troya se construyera a escala real (12 metros de altura) y que se rodara dentro de él, tal y como explicó Matt Damon recientemente. Además, para mantener la verosimilitud histórica y visual, el equipo de producción diseñó un Caballo de Troya desgastado que en la película aparece medio hundido en el agua y encallado en la arena de la playa.

En una extensa entrevista concedida a la revista TIME, el propio director británico justificó esta decisión desde una genial perspectiva táctica y psicológica:

“Si el caballo se estuviera hundiendo en la arena y a punto de ser arrastrado por la marea, los troyanos nunca creerían que pudiera haber alguien dentro. Estarían rescatando este objeto de las olas y arrastrándolo hacia la ciudad como un trofeo [y no como un arma]”.

Al mostrarlo como una ofrenda desesperada y abandonada que merecía ser salvada del mar, el engaño se vuelve brillante, realista y completamente lógico para el espectador.

La barba de Matt Damon es real

Matt Damon y Zendaya en La Odisea de Christopher Nolan
Unversal Studios

El realismo obsesivo de Christopher Nolan no solo se limitó a los barcos, los entornos, el caballo de Troya y demás, sino que también afectó directamente a la fisonomía de su actor principal. Para interpretar a Odiseo, el director británico le impuso una condición innegociable a Matt Damon: tenía que dejarse crecer una barba real y tupida, prohibiéndole por completo el uso de maquillaje o prótesis.

En una reveladora entrevista para la revista Empire, Damon confesó sus dudas iniciales: “Nunca había intentado dejarme crecer una barba de ese tamaño. O sea, hay como cien cosas que me pueden quitar la barba antes de que llegue a ese punto, empezando por mis hijos”. Sin embargo, la lógica de Nolan para negarse a usar pelo falso era puramente técnica y destructiva, muy fiel a su estilo de rodaje extremo:

“No soy un gran fan de las pelucas y las barbas postizas. Quieres la fisicalidad del pelo real, de modo que puedas meterle un manguerazo de agua al tipo y hacer todas las cosas que necesitamos que haga”.

Con esto, una de las curiosidades más destacadas de La Odisea, Nolan se aseguraba de que en las extenuantes escenas de alta mar, bajo la lluvia artificial y el azote del oleaje, el aspecto del héroe griego fuera 100% orgánico, huyendo de los clichés digitales o los postizos de botes de pegamento que habrían arruinado la inmersión.

El «privilegio» de Anne Hathaway

Anne Hathaway en La Odisea
Universal Studios

Si algo ha quedado claro en la producción de La Odisea, es que Nolan no tuvo piedad con las exigencias físicas de su elenco. Sin embargo, hubo una excepción VIP en los sets de rodaje debido a una estricta decisión narrativa. Mientras que Matt Damon y el resto de la tripulación tenían que realizar extenuantes caminatas diarias para rodar en las cimas de los acantilados más inaccesibles, Anne Hathaway disfrutó de un transporte exclusivo: el helicóptero de la producción.

La propia actriz que da vida a Penélope reveló (vía BBCNews) esta divertida intrahistoria durante la campaña de promoción de la película, explicando que no se trató de un capricho de diva, sino de una orden directa de Nolan para proteger la psicología de su personaje:

“Estaba dispuesta a hacer la caminata hasta la cima. Pero se decidió que, como Penélope es una reina, no podía llegar con un aspecto tan cansado como los demás personajes. Así que me llevaron en helicóptero todos los días. Me sentía un poco mal… pero también era genial”.

Mientras el resto de los actores llegaban al set empapados, sudorosos y físicamente destrozados tras escalar la naturaleza salvaje —un aspecto demacrado que a Nolan le venía de perlas para reflejar el calvario de la tripulación—, la reina de Ítaca debía lucir impoluta, digna y majestuosa. Una solución tan extravagante como brillante que demuestra que, para el director británico, hasta el método de transporte de sus actores debe estar al servicio de la narrativa.

Ludwig Göransson y la banda sonora

“Chris quería algo único para esta película”, reveló el compositor Ludwig Göransson en una pieza documental de Universal Pictures (The Odyssey – In Studio: Ludwig Göransson) sobre el proceso de grabación de la banda sonora de La Odisea.

El ganador de tres premios Óscar —quien se alzó con su tercera estatuilla dorada el pasado mes de marzo gracias a su aclamado trabajo en Sinners, y que empezó a trabajar con Nolan en Tenet después de que Hans Zimmer no pudiese encargarse del proyecto por su compromiso con Dune— se enfrenta ahora al colosal reto de musicalizar el viaje de Ulises.

Göransson reveló en los reportajes oficiales de la producción que trabajó estrechamente con expertos y fuentes iconográficas para reconstruir e interpretar réplicas exactas de instrumentos de la Antigua Grecia. Entre ellos destaca el aulos —una flauta doble de caña que el músico llegó a calificar como «el instrumento de las estrellas de rock de hace miles de años»— y la lira clásica. Además, para dar una textura visceral y hostil a la partitura, el compositor experimentó grabando sonidos puramente físicos en el exterior, golpeando chatarra, aires acondicionados, estructuras metálicas y gongs de bronce para distorsionarlos después mediante sintetizadores modulares. El resultado es un paisajismo sonoro áspero, íntimo y profundamente inmersivo que huye por completo de lo artificial.

Cada una de las curiosidades de La Odisea de Christopher Nolan reflejan una misma filosofía: el cine se siente más puro cuando es tangible. El director británico no solo filma una película; esculpe una experiencia física y sonora que promete sumergir al espectador en el viaje de Ulises como nunca antes se había visto en la gran pantalla. El público no solo verá La Odisea, sino que sentirá el frío, el metal y el rugido de un viaje épico e inolvidable.