El mundo de los componentes de ordenador avanza a un ritmo vertiginoso, existiendo a día de hoy cosas que hace unos años no podríamos ni imaginar. En este grupo se incluyen las placas base sin cables, bueno, sin cables que se vean, situando los conectores en la parte trasera. Una innovación que los fabricantes han estado introduciendo desde hace un par de años, habiendo algunos modelos en el mercado tanto para AMD como para Intel.
Las placas base de este tipo, también conocidas como BTF, son mucho más estéticas. Lo son por el hecho de no llevar los conectores de los cables en su parte delantera, como sucede en la mayoría de placas base del mercado. Por consiguiente, la caja del PC queda a la vista diáfana de cables de alimentación, USB, ventiladores, SATA, etc. De este modo, sobre todo para chasis con ventana de visualización al interior, queda todo mucho más organizado y minimalista.
Las placas base sin cables tienen ventajas
Además del tema meramente estético, otra de las ventajas de las placas BTF es que, al no haber cables obstaculizando el flujo de aire, se mejora la refrigeración, lo cual también es sumamente importante para que los componentes no sufran.
Otro punto a favor es que las conexiones son más sencillas. Por poner un ejemplo, en muchas ocasiones el conector destinado para la CPU está situado en la parte superior de la placa, siendo prácticamente imposible acceder a él al verse obstaculizado por la solución de refrigeración que se use. Esto lleva a que, si se quiere desconectar por cualquier circunstancia, haya que desmontar varias cosas para hacerlo.
Por lo tanto, en la balanza a favor de una placa base de este tipo está la estética y una mejor gestión de cables con sus evidentes beneficios.
Aunque también hay inconvenientes…
No es todo oro lo que reluce en relación a las placas base sin cables, puesto que hay algunos obstáculos que pueden hacer su compra nada atractiva.
El primero de ellos es el precio, siendo mucho más elevado que el de las placas convencionales, aun teniendo chipset y características en algunos casos idénticas. La novedad y la exclusividad se paga; esto es más antiguo que el hilo negro, así que no es de extrañar que los fabricantes se aprovechen.
Por si el precio no es de por sí un gran escollo, también está el tema de que no todas las cajas son compatibles con las placas BTF. Al llevar estas los conectores en la parte trasera, las cajas tienen que estar preparadas para ello; de lo contrario, no habrá forma de poder conectar los cables. Así que, antes de adquirir una placa con conexiones traseras, hay que asegurarse muy bien de que el chasis en el que se va a instalar sea adecuado.

Resumiendo, las placas base sin cables son una buena opción para aquellos a los que les guste tener el PC lo más organizado posible por dentro o incluso necesiten una refrigeración más óptima. Sin embargo, el alto coste de este tipo de modelos de placas BTF y que no todas las cajas sirven, siendo las que lo son de precio considerable, es un gran impedimento.
